caprichos

Este es un pequeño lugar de encuentro conmigo misma. si alguien se quiere unir, sabe que está invitado.

domingo, febrero 17, 2008

Para empezar a volver

Me siento perdida....
La vida fluye y el sentido es bueno.

Lo sé, sé que esto, que esto es mi vida y éste es el camino.
Y sin embargo sigo teniendo miedo.

Nadie lo sabe, yo tampoco he de saberlo
y sin embargo me cuesta tanto..

Hace tiempo que ya no vivo en casa
hace tiempo que me libré de esa agonía
y tampoco ahora me siento libre:
vagabunda de la vida
busca su lugar en la noche,
la noche infinita,
siempre la noche

sábado, mayo 12, 2007

Y de nuevo se cayó el mundo

Y de nuevo se cayó el mundo.

Todavía no llegó el dolor de la nostlgia pero sí el de la derrota.
No hay tiempo de añorar el pasado porque lo que quema es el presente.

Y las noches vuelven a ser largas,
y mi cuerpo vuelve a descansar solo,
y mis manos se agitan temblorosas, inquietas, buscando lo inalcanzable.

Los nombres. los días, los recuerdos pugnan por salir de mi cabeza.
Una tormenta, un barco, un vaivén de pensamientos que amenazan mi consciencia.

Y mis ojos intoxicados,
Y mis pies incandescentes,
Y mi sonrisa torcida.

Neruda vuelve a mis labios deleitando mi oído,
victorioso, aparece reivicando su lugar en mi pena,
es mi amor, mi tormento, mi derrota y mi descosido.

Ahí va,
maldito ganador:

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada, y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.»
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

lunes, junio 19, 2006

La noche ha sido larga y mi corazón ha dormido encogidito,
vagabundo entre sus propios miedos,
escondido de la fusta de tus palabras,
del silencio de tus manos

La noche ha sido larga y tu ya no estabas a mi lado,
sólo el dolor que me dejaste, que siempre se queda
esperando, victorioso de mi llanto oscuro, cansado.

La noche, que hace cada día las desdichas más grandes,
los monstruos más malvados, y a mi más pequeña.
Vagando por parajes oscuros de los que nadie me rescata,
pobre princesa desolada, ahogada en su amargura,
mecida en camas de espinas que desgarran su cuerpo nacarado,
llueve su alma, una vez más dañada.

sábado, junio 03, 2006

Pude decir que te amaba y no mentía,
pude sujetar tu cara desnuda
y besarla, amarla con mis labios púrpura.

Pude soñar, soñar que andábamos de la mano,
soñar que me entregaba, que te tenía en mi cuerpo.

Pude reir con tus manos inquietas
y tu barba menuda,
con tu lengua,
con tus palabras hábiles,
tus juegos sucios,
tu cuerpo ansioso.

Y también pude llorar,
llorar de amor,
de éxtasis,
de confianza,
de rabia,
de miseria
y de impotencia.

jueves, mayo 25, 2006

Solo quería decirte

Sólo quería decirte
que me encanta tu amor sereno,
tus caricias de tercipelo,
y tu sonrisa de Alatriste.


Son tus ojos cristalinos
(y a veces un poco chungos)
los que muestran mi ternura
y posados en mi cintura,
sueñan juegos pintorescos.

Y es tu mano, dura y firme,
la que acojo entre mis llantos
los días de desencanto
en que mi alma desiste.

Así que mi gran caballero,
desde aqui darte las gracias,
pues no es solo cuestión de labia
el decirte que TE QUIERO.

miércoles, marzo 15, 2006

Eres oscura.
Te veo cada día, pero no puedo recordar tu sonrisa,
¿te quedaste sin dientes de tanto apretarlos?

Eres fuerza.
Eres una fuerza inexpugnable,
nunca sucia, nunca roma.

Tus garras de acero taladran mi corazón de niña,
cada día más pequeño; casi insignificante.

Y yo soy vacío.
Soy el vacío de mañana,
de medio sol,
de luna llegada.

Me acostumbre tanto a no estar
que me siento insegura cuando comparezco.
Nada de que hablar.

Y cuando una palabra vuela no es sino cuchillo acechante,
como gitano en la noche, escondido, preparado para degollarme.

Eres oscura,
como la noche,
como el miedo que siempre tengo.

miércoles, febrero 15, 2006

Tengo que confesarme conmigo misma

Tengo que confesar
que mi alegría me salió cara
pues este amor que me embarga
y me ha cambiado la vida,
igual que trajo sonrisa,
portó también grandes penas.

Cuando yo le conocí, Ella, mi mejor amiga,
ya le amaba.
Siempre fue el hombre de su vida,
¡cuánto junto a mi suspiraba!

En mi brazo amansó ella sus penas,
y en mi pañuelo se secó su llanto.
Y yo que no le conocía....
Acostumbraba a ver su cara
que en nada me atraía,
pero bastó una mirada
dos palabras y
una sonrisa,
para saber que también le amaba.

Fue cuestión de segundos,
el conocer nuestro destino unido,
y desde entonces hasta ahora
juntos lo hemos recorrido.

Pero la pena me embarga,
Ella se quedó en el camino,
nunca comprendió
la magia del amor sobrevenido.

Y traté de acercarme a ella,
pero el orgullo nos pudo;
y ahora, cada noche y cada día
su recuerdo me castiga,
y siéntome adentro en luto
por maracar a persona tan bella.